Aparato venenoso en serpientes |
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Como muchos ya sabemos, el aparato venenoso lo forman dos glándulas y unos dientes adaptados como agujas hipodérmicas, que cumplen con la función de inocular o inyectar el veneno.
Disponemos de 3 tipos de dentición venenosa:
1. Opistoglifa
Las glándulas productoras de venenos se encuentran en la parte posterior de la maxilar superior y desembocan en la base de los dientes venenosos, que se diferencian del resto de la dentición por su mayor tamaño. Solamente pueden inocular el veneno mordiendo a la presa, previamente introducida en la garganta. Se consideran generalmente poco peligrosas. Un representante europeo de este tipo de dentición venenosa podría ser la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus).

2. Proteroglifa
La glándula del veneno se sitúa en la parte posterior del maxilar superior y se hace estrecha en la parte anterior para poder comunicarse con los colmillos venenosos, que presentan surcos o canales para conducir el veneno de forma controlada. En este grupo hay una reducción del número de dientes y un cambio radical en la situación dentro de la boca de los colmillos venenosos, que pasan a una posición anterior. Los dientes quedan fijos, no se pueden plegar, lo que en cierto modo limita su tamaño. Algunas especies pueden "escupir" veneno a cierta distancia, en dirección a los ojos principalmente, como medida defensiva. Una familia de serpientes típicamente proteroglifas es la de los Elápidos, con representantes como las mambas o las cobras, ofidios responsables de miles de muertes en todo el mundo y especialmente en el sudeste asiático, donde la costumbre de trabajar con los pies descalzos en zonas como los bosques y arrozales puede ser mortal si uno se encuentra con un ejemplar de estas especies.

3. Solenoglifa
Son los ofidios con el sistema productor y excretos de veneno más perfeccionado. Los colmillos se encuentran en la parte anterior de la boca, cada uno a un lado, y pueden llegar a ser extremadamente largos (caso de las Bitis, por ejemplo).
Presentan un canal conductor de veneno completamente cerrado y permanecen plegados hacia atrás en una especie de funda cuando la boca está cerrada, poniéndose erectos a la hora de morder. Detrás de los colmillos se sitúan dientes más pequeños en tamaño decreciente a medida que nos introducimos en la boca, y que actúan de repuesto cuando el colmillo venenoso principal cae, cosa que ocurre con cierta regularidad. Estas serpientes no necesitan "masticar" las presas como hacen las especies anteriores, sino que muerden con una gran rapidez y se retiran, esperando a que la presa haya fallecido para comerla. Ejemplo de este tipo de serpientes son las víboras y crótalos.

Las glándulas venenosas o de Duvernoy guardan cierto parecido a las glándulas salivales, pero con algunas modificaciones: disponen de unas ramificaciones que se encuentran en el tejido de la glándula y sus células son las encargadas de generar el veneno. Estas están conectadas a los dientes inoculadores a través de unos vasos conductores encargados de "canalizar" el veneno desde las glándulas hasta el diente inoculador. Es un sofisticado sistema de inyección, no de transporte del veneno.
En la salida que dispone cada glándula existen una especie de agujeros por donde sale el veneno, y estos agujeros se abren o se cierran, gracias a unas mucosas que actúan a modo de compuerta.
Las partes encargadas de producir el veneno, mandan a éste a unos tubos conocidos como tubos colectores (hacen la función de una presa) y ahí se acumulan. No disponen ningún tipo de "almacén" para el veneno.
Texto por: Jaume Sabatés (Salvadori) y Juan José Part (Aramacao)
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