Mata mata (Chelus fimbriatus) |
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Guía rápida
- · Nombre científico: Chelus fimbriatus.
- · Nombre común: Mata mata.
- · Distribución: Norte y centro de Sudamérica.
- · Temperatura: 26 - 29ºC.
- · Iluminación: No necesita luz especial. Sin embargo, un tubo fluorescente emisor de UV puede que no les vaya mal, al menos en el caso de los juveniles.
- · Humedad: Debe vivir en un acuario totalmente acuático, excepto en el caso de querer intentar la reproducción. Si es así se instalará una pequeña zona terrestre arenosa.
- · Dimensiones de terrario recomendadas: 200 x 100 x 50 cm.
- · Alimentación: Peces, piensos comerciales.
- · Dimensiones máximas del animal: 45 cm. de longitud y 13 Kg. de peso cuando alcanza la edad adulta.
- · Temperamento frente a sus congéneres: Pasivo.
- · Temperamento frente al ser humano: Pasivo.
- · Dimorfismo sexual: Los machos presentan una cola más ancha y el plastrón ligeramente convexo, aunque el sexaje es complicado.
- · Dificultad de mantenimiento: Media.
- · Dificultad de reproducción: Medio - difícil.
- · Madurez Sexual: 25 - 50 años.
- · Número de huevos por puesta: 12 - 28.
- · Período de incubación: 180 - 200 días a 25 - 29ºC.
- · Número de puestas al año: 1.
Juanjo Part, Aramacao |
Introducción:
La Chelus fimbriatus (Schneider, 1783), tortuga conocida en castellano como mata mata, es una de las tortugas de más sencilla identificación, ya que su cabeza y largo cuello, con pequeñas protuberancias, le dan un aspecto único en el mundo de los Quelonios, de las cuales deriva su nombre científico. Se trata de una especie única en su género, y no existe ninguna especie con la cual la podamos confundir, ni siquiera en lo que respecta a ejemplares jóvenes.
Características:
El aspecto de la mata mata, como ya se ha citado, es realmente curioso: suele presentar una cabeza triangular, ancha, aplanada, con los lados ribeteados y con lóbulos cutáneos sensoriales, terminada en una curiosa y delgada trompa que le permite respirar mientras está sumergida, gracias a las fosas nasales situadas en su extremo. Su coloración es dorsalmente oscura y ventralmente, en el “mentón” presenta dos “bigotes”. Los ojos son pequeños, situados en la parte delantera de la cabeza, cerca del borde y las aberturas timpánicas grandes. El cuello es muy largo, más incluso que la porción de columna vertebral que queda oculta dentro del caparazón, robusto, con arrugas y pliegues, que contribuyen a ofrecer al animal un aspecto ciertamente grotesco. Aún así, el cuello es más corto que en la mayoría de las especies pertenecientes al orden Chelidae, al cual pertenece esta especie, como son las serpientes de cuello de serpiente australianas, como Chelodina o Emydura. En cuanto al caparazón, el espaldar es bastante plano, de un color pardo oscuro, con escudos vertebrales y costales elevados en forma de pirámide, apuntando hacia atrás. El plastrón es amarillento marronoso, con un dibujo estrellado sobre los escudos. Las extremidades son cortas, robustas, también de color parduzco. Las patas delanteras tienen cinco dedos y las traseras cuatro, don unas uñas muy fuertes y afiladas y con membranas interdigitales entre ellos. La cola es corta, más larga y gruesa en los machos.
Los ejemplares juveniles son mucho más vistosos que los adultos y presentan un color rojizo, sobretodo en el plastrón, donde presentan un atractivo bandeado oscuro que les confiere un aspecto si cabe más llamativo a estos ejemplares jóvenes. A medida que crecen van adquiriendo una coloración más sobria. Además, a medida que se desarrollan suelen cubrirse de algas, especialmente en el espaldar, lo que favorece el camuflaje en el fondo del río.
La mata mata es una tortuga acuática bastante grande, llegando a alcanzar más de 45 cm. de longitud y 13 Kg. de peso cuando alcanza la edad adulta.
Su área de distribución es netamente neotropical, habitando básicamente Venezuela, Guyana, Surinam, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el norte y centro de Brasil, frecuentando lagos, estanques, ciénagas, pantanos y cursos de agua de corriente lenta, típicos de las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco, siendo especialmente apreciadas por la especie las zonas con fondo fangoso y aguas oscuras (por el efecto de los ácidos tánicos), que le permiten camuflarse gracias a su anatomía, especialmente diseñada para tal efecto. Este camuflaje ha permitido a esta especie desarrollar una técnica de caza única en el mundo de las tortugas: el animal se queda quieto en el fondo y casi podría decirse que desaparece gracias a su anatomía. Espera así el tiempo que haga falta, sólo moviéndose cada cierto tiempo para respirar, cosa que suele hacer ni siquiera sin levantarse, sino simplemente extendiendo su largo cuello y alcanzando la superficie con el extremo de su probóscide. Una vez ha conseguido respirar, la tortuga retrae el cuello y vuelve a la posición de reposo. Reposo que se verá interrumpido en el momento en que un pez pase cerca, momento en el que, con una impresionante rapidez, abre la boca y succiona a la presa, que difícilmente puede escapar ante el poder de succión del depredador. Una vez atrapada la presa, la mata mata cierra la boca rápidamente y la traga entera. Parece ser que el movimiento y los destellos de las escamas de los peces estimulan el apetito de los ejemplares de esta especie, aspecto que debe tenerse en cuenta cuando se la mantiene en cautividad.
Es la mata mata una tortuga cuyo cuidado en cautividad requiere de atenciones un tanto especial, pero una vez obtenidas se adapta bien a la vida en cautiverio, razón por la cual esta especie se mantiene mucho en zoológicos y entre los aficionados, pues tiene una apariencia única que la hace tremendamente atractiva.
Es una especie extremadamente acuática, muy sedentaria, que raramente abandona el líquido elemento y que nunca suele salir a tomar el sol, al contrario que la mayoría de tortugas acuáticas. Los ejemplares jóvenes salen a tierra firme muy de vez en cuando, mientras que los adultos solamente para depositar los huevos. Curioso resulta que se ha visto en ocasiones a las mata mata flotar en la superficie del agua, quizás para absorber los rayos solares, cosa extraña en esta especie, que ni siquiera suele nadar, sino que como principal técnica locomotora tiene el caminar parsimoniosamente por el fondo.
Mantenimiento:
El recinto dedicado a la mata mata no necesita ser especial: se adapta rápidamente en un acuario con una buena superficie, no muy profundo, ya que no es una buena nadadora y su actividad es más bien limitada. El nivel del agua estará determinado por el tamaño del animal, utilizándose como base la extensión del cuello de la tortuga, lo que facilitará a la tortuga estar tranquilamente en el fondo y estirar su cuello para respirar. Una profundidad de unos 30 cm. resultaría perfectamente válida. No se trata de una especie propensa a escapes ni mucho menos, ya que nunca suelen tratar de huir de los contenedores donde se las mantiene, por lo que el tanque puede estar abierto por arriba sin problemas. Lo que sí es importante es la superficie, recomendándose tanques con medidas mínimas de 2 x 1 metros por adulto. Pueden convivir varios ejemplares juntos, pero se necesitará un tanque considerablemente amplio.
La decoración del terrario no hace falta que sea muy compleja, y en realidad evolucionan perfectamente bien en recipientes prácticamente desnudos. En lo que respecta al sustrato de la zona acuática, se recomienda no poner nada o, si no queremos que el tanque resulte tan frío, arena fina, y olvidar materiales abrasivos como grava o similares. Se puede decorar el recinto con troncos o ramas nudosas, pero teniendo en cuenta que estos deben estar firmemente sujetos o serán continuamente movidos, sobretodo si hay ejemplares adultos alojados. Se pueden instalar plantas flotantes, que serán apreciadas por la tortuga por crear zonas sombrías, del gusto de esta especie para esperar a sus presas.
La temperatura del agua es importante: un buen rango se encuentra entre los 26 - 29ºC, dado que se trata de una especie de procedencia tropical. El agua puede calentarse mediante un calefactor de acuario o mediante lámparas. Sin embargo, estas tortugas siguen alimentándose a temperaturas más bajas, de hasta 17ºC, por lo que puede decirse que son preferibles unas temperaturas algo bajas a unas excesivamente altas. Estas temperaturas deben mantenerse estables todo el año, ya que esta especie no hiberna. Cabe citar que se han citado casos de ingestión de termómetros de mercurio y otros aparatos por parte de estas tortugas, por lo que estos elementos deberán colocarse de forma inaccesible para los animales.
Como ya se ha citado anteriormente, en estado salvaje a la mata mata se la puede encontrar en el Río Amazonas y en el Orinoco, ríos de agua dulce y en algunos puntos salobres. Son aguas ricas en materia orgánica y vegetación, y estas condiciones deberán imitarse en cautividad. Primeramente, el agua deberá estar lo más limpia posible, requisito que conseguiremos con un filtro. Éste debe ser exterior, para evitar las acometidas de los ejemplares que, a partir de cierto tamaño, se comportan como auténticos tanques, capaces de mover cualquier objeto que se encuentre en su territorio. El agua del grifo no podrá utilizarse tal cual, sino que deberá ser sometida a un proceso de declorificación, y se le añadirá una pequeña cantidad de sal libre de yodo, a razón de una cucharadita pequeña por cada cuarenta litros de agua. Punto y aparte supone el tema de la acidez en esta especie, pues resulta vital para su bienestar; la Chelus fimbriatus habita aguas con una gran abundancia de plantas en descomposición y compuestos orgánicos disueltos, lo que repercute en aumentar sobremanera la acidez del agua, proceso favorecido también por las abundantes lluvias, que arrastran el suelo ácido de la selva, y que provoca que las aguas de las regiones habitadas por la mata mata tengan un pH de entre 3,2 y 4,5, más que la mayoría del agua dulce del Mundo. Hasta hace unos años, se solía mantener a estas tortugas a un pH de 6 - 6,5, pero estudios más recientes indican que es preferible un pH considerablemente más bajo, entre 4,5 y 5 aproximadamente. Para controlar el PH y mantenerlo en niveles adecuados, pueden utilizarse productos comerciales especialmente diseñados para su utilización en acuarios, y siguiendo siempre con exactitud los consejos del fabricante, dado que estos productos suelen estar compuestos por sustancias que, en demasía, pueden resultar peligrosas por su toxicidad. También pueden utilizarse hojas de roble o encina, pero este método es menos fiable que el anterior. Todo esto se puede reforzar con la utilización de turba en el filtro. Si no le proporcionamos un agua de buena calidad, limpia y ácida, la mata mata no tardará en mostrar problemas de salud, sobretodo cutáneos o de putrefacción del caparazón, que pueden verse agravados por la utilización de sustratos abrasivos. No estará de más una limpieza frecuente del tanque, con cambios regulares de agua.
En el acuario de las mata mata no debe haber corrientes, a menos que haya peces vivos en el acuario.
En lo que respecta a la iluminación, esta tortuga no necesita luz especial. En su hábitat natural se encuentra en aguas sucias y oscuras y es casi imposible que el sol penetre a través de la selva forestal y del agua oscura. Incluso se cree que los pequeños ojos de las Matamatas son demasiado sensibles a la luz. Sin embargo, un tubo fluorescente emisor de UV puede que no les vaya mal, al menos en el caso de los juveniles.

En las mata mata en cautiverio es relativamente frecuente la muerte causada por parásitos (los peces vivos son la causa y transmisores), por lo cual es recomendable darles medicamentos contra gusanos (Flagyl, Panacur, Benzelmin…) dos veces por año, para controlar posibles infestaciones. Es recomendable hacer esto bajo las indicaciones de un veterinario especializado.
Es increíble ver la manera en que cambia su comportamiento una tortuga recién desparasitada (de una tortuga tímida a una tortuga que acepta el alimento de las manos de su dueño).
Alimentación:
La alimentación de las mata mata en cautividad es bastante sencilla. La clave está en la variedad. Y es que en libertad suele comer una gran variedad de alimentos: peces, invertebrados, serpientes, aves y pequeños mamíferos, sapos, ranas, cangrejos de agua dulce, caracoles, gusanos… Excepcionalmente pueden comer plantas acuáticas. Estos animales no suelen presentar problemas alimenticios en cautiverio y suelen aceptar alimento muerto que flote en la superficie del agua, aunque prefieren que esté sumergido, ya que les resulta más cómodo alcanzarlo. Aceptan pescado fresco o congelado, ratones, pienso para tortugas, lombrices, insectos, corazón de ternera… Sin embargo, cada ejemplar tiene sus gustos y algunos no aceptan más que peces vivos, e incluso llegan a escupir cualquier cosa que capturen y no sean un pez vivo. De todos modos, moviendo el alimento con unas pinzas puede facilitarse la ingestión.
La dieta en cautividad en ocasiones puede resultar algo pobre y es por tanto importante complementarla con vitaminas, especialmente si las alimentamos con pescado congelado. Tampoco viene mal un aporte extra de calcio.
Las mata mata adultas deben comer tres o cuatro veces a la semana, pero los juveniles deberían hacerlo a diario. Esto favorece un crecimiento rápido y correcto, y en ocasiones parece que los babys son casi insaciables.
Reproducción:
La reproducción se da regularmente en cautiverio, aunque no es realmente un evento frecuente, ni mucho menos. En estado salvaje construyen sus nidos entre octubre y noviembre. En el caso de que se busque la reproducción, se deberá instalar una zona terrestre fácilmente accesible por medio de una rampa de poca inclinación. Esta zona terrestre deberá estar colocada justo por encima del nivel del agua y rellena de material apto para la incubación, como puede ser musgo Sphagnum. Los huevos requieren una incubación de unos 200 días y una temperatura de 24 - 29 ºC. Las puestas suelen ser de 12 a 28 huevos esféricos, con un diámetro de aproximadamente 3,5 cm.
Como anécdota reproductora curiosa cabe citar que la bibliografía cita el caso de una mata mata del Acuario de Berlín que puso los huevos durante la guerra y estos fueron depositados simplemente en un cajón. Varias semanas después se abrió el cajón por casualidad y apareció una tortuguita recién nacida, perfectamente formada y en óptimo estado.
Texto por: Jesús Mendoza, Khayman |