Mantenimiento y cría en cautividad de la iguana verde |
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Indice | Clasificación e introducción | Aspectos generales | Alimentación | Terrario | Temperatura e Iluminación | Enfermedades | Reproducción
La reproducción de las iguanas:
Antes de decidirnos a reproducir nuestras iguanas, deberemos tener muy claras una serie de cosas. Tendremos que disponer de espacio suficiente para dos terrarios distintos, ya que estos animales son muy territoriales y no tolerarán la presencia de otros individuos de su misma especie cerca de su territorio, excepto en periodos de reproducción. Siempre que queramos y tengamos espacio para ello, podremos disponer de un macho y varias hembras, ya que un solo macho puede aparearse con varios hembras.
En las iguanas las diferencias entre los dos sexos no son tan evidentes como en otras especies de reptiles. Basicamente y a simple vista son practicamente iguales. El dimorfismo sexual sólo se hace fácilmente visible en ejemplares sexualmente maduros y de un tamaño considerable (de más de una año de edad). En las iguanas jóvenes tan solo podrán descubrirlo un veterinario o algún criador experto.
Dimorfismo sexual:
La mejor forma para sexar a individuos completamente adultos, es comparar a nuestros animales con otras iguanas de las que ya sepamos su sexo al 100% (ya sea por que se han apareado, porque hayan realizado una puesta, etc.)
En épocas de celo, los machos y hembras experimentan una serie de cambios físicos y de comportamiento. Sin embargo, y a pesar de las múltiples diferencias evidentes que existen en cuanto a color, tamaño de la papada, tamaño de la cresta, etc., entre machos y hembras, a veces todas ellas pueden llegar a engañarnos.
El método más efectivo es siempre mirar los poros femorales y la base inferior de la cola.
Si es hembra, los poros femorales se notarán poco, y la base de la cola no presentará abultamientos ya que carece de hemipenes. Si por el contrario es macho, los hemipenes se notarán notablemente más pronunciados y la base de la cola presentará un par de bultos por la presencia de los hemipenes.
La epoca de celo, los cambios fisicos y de conducta:
Una iguana solo pasará por el periodo de celo una vez que haya alcanzado la madurez sexual. Suele repetirse por las mismas fechas año tras año. Puede durar varias semanas o meses, dependiendo de diversos factores como la luz, el fotoperiodo, la temperatura, etc. No importa si hay o no otra iguana cerca.
Las hembras generalmente son más delicadas que los machos en esta etapa. Una iguana adulta empezará a producir huevos, aunque no haya visto un macho nunca, y en la mayoría de las ocasiones, seguirá con la producción y muy posiblemente la retención de los huevos por no encontrar un ejemplar con el que aparearse. Esto puede llegar a ser mortal para nuestro saurio. Sin embargo, en ocasiones la iguana decidirá hacer una puesta infértil de los huevos que tiene en su interior.
La producción de huevos, la pérdida de apetito que ello le causa, el estrés, los intentos de hacer un túnel para la puesta, etc., le causará un gran desgaste, pérdida considerable de peso, etc. Es por esto por lo que debemos prepararnos antes, durante y después, de la puesta o producción de huevos, aunque no vayamos a reproducirla. Aumentaremos la dosis de suplementos vitamínicos y calcio, le daremos más alimentos nutritivos y menos "golosinas" para evitar enfermedades (EMO). Utilizaremos suplementos hipercalóricos, etc.
Deberemos introducir en el terrario un recipiente amplio lleno de turba húmeda antes de que nuestra hembra decida que es momento de realizar la puesta. Con un poco de suerte, la iguana elegirá ese sitio como lugar para depositar sus huevos.
Es muy importante que el lugar que le proporcionemos sea suficientemente amplio y que la tierra esté bien húmeda para que no se derrumbe mientras el animal cava el túnel. El proceso de desove puede ser largo, incluso durar un par de días. Una vez que la iguana termine la puesta y tape el túnel la veremos muy delgada y deshidratada, será entonces cuando debemos prestarle más atención. La hidrataremos dándole bastante agua (podemos dársela directamente en la boca con una jeringuilla sin aguja), le proporcionaremos bastante comida y alimento, asi como un baño de agua tibia.
Los machos, al contrario que las hembras, no son tan delicados en este aspecto, aunque quizás si sean un poco más molestos. Los cambios en la actitud de nuestra iguana durante este periodo son incómodos pero no duran eternamente por lo que debemos tener paciencia.
Las iguanas macho por lo general se vuelven más agresivas y menos manejables durante esta etapa y como podéis imaginar, una iguana adulta puede hacer bastante daño, por lo que debemos estar preparados y manejarla con cautela.
También hay que decir que no todas las iguanas actúan del mismo modo, algunas pasarán por esta etapa sin apenas cambios significativos, mientras que otras se transformarán en verdaderas fieras. Por suerte, una vez que todo acaba, el carácter de la iguana volverá a la normalidad.
Entre los cambios de conducta a los que deberemos prestar más atención es destacable el de la pérdida de apetito. Los machos prestarán más atención a proteger su territorio que a otras tareas cotidianas, dedicándole menos tiempo a comer, a beber, a ir a defecar en el agua como suelen hacer, etc. En este caso debemos prestar especial atención a la higiene del terrario, y debemos suplementar la dieta con vitaminas y calcio, así como ofrecer alimentos nutritivos y algunos con grandes cantidades de agua tales como la sandia, el melón, etc.
Los cambios fisicos que afectarán al macho serán, por ejemplo, el cambio de coloración a unos tonos anaranjados, el aumento de tamaño de los poros femorales, de la base de la cola, de las membranas timpánicas, etc.
La puesta:
Tras el apareamiento, y si todo va bien, nuestra iguana empezará a engordar, dejará de comer por algún tiempo y podremos empezar a notarle los huevos en el abdomen. Al cabo de varios meses la hembra depositará de 20 a 60 huevos uno a uno hasta desovarlos todos. Si están fertilizados y en las condiciones de temperatura y humedad adecuadas, estos huevos eclosionarán al cabo de tres meses. Sin embargo, no todo es tan fácil. Existen unas normas básicas al manejar e incubar los huevos.
Si le hemos proporcionado a nuestra iguana un lugar adecuado para el desove y lo ha utilizado como lo teníamos previsto, no nos será excesivamente difícil encontrar la puesta. Debemos sacarla antes de las 48 horas siguientes al desove. La razón es sencilla, pasado este tiempo comienza la fijación del embrión y cualquier movimiento o giro sería mortal. No es aconsejable dejar la puesta en el lugar en el que la iguana los depositó, ya que, las condiciones de dicho lugar no suelen ser óptimas y muy pocas o ninguna de las crías llegarían a eclosionar.
Lo primero que haremos una vez que nuestro saurio haya tapado el túnel de puesta, será devolverlo a su terrario, hidratarlo y dejarlo descansar. Tras asegurarnos de que el animal está bien, prepararemos varios recipientes de plástico, que puedan cerrarse herméticamente, llenos de vermiculita húmeda y esterilizada. Iremos añadiendo agua a la vermiculita hasta que cojamos un puñado de esta, lo apretemos y el agua no chorree, es decir, debe estar húmeda pero no mojada. Los pondremos cerca del lugar de la puesta y procederemos a buscar los huevos. Iremos escarbando poco a poco desde la entrada del túnel, hasta que por fin encontremos los primeros huevos. Los iremos sacando uno a uno, los limpiaremos suavemente retirándole la mayor parte de la turba que tengan por encima y los colocaremos en los recipientes de incubación ordenadamente, dejando un par de dedos de separación entre uno y otro. Los huevos deben enterrarse sólo hasta la mitad, dejando la otra mitad del huevo al descubierto. Así hasta tenerlos todos limpios y preparados para pasarlos a la incubadora, con los recipientes cerrados hermeticamente (o con pequeños agujeros en la tapa).
Controlando los huevos:
Una vez que tengamos todos los huevos en sus respectivos recipientes, los introduciremos en la incubadora. Como ya comentamos anteriormente, estos recipientes estarán cerrados herméticamente (o con pequeños agujeros en la tapa). En un principio puede parecer una locura el dejarlos sin ventilación, pero recordamos que están semienterrados, y que cada 10 - 15 días debemos abrir todos los recipientes para controlar que los huevos están en buenas condiciones, retirando los que estén enmohecidos, etc., controlando que la humedad siga siendo correcta y que la vermiculita no está excesivamente seca. Un huevo con la cáscara arrugada necesitará más humedad, y uno al que se le condensen gotas de agua en su cáscara necesitará menos humedad. Si necesitamos añadir mas agua a la vermiculita, lo haremos sin que el agua caiga directamente en los huevos, y nunca con agua fría, para evitar en enfriamiento de los huevos. Con estos chequeos, también se regenerará el aire de los recipientes que los contienen. Es muy importante realizarlos con periodicidad.
Temperatura de incubación:
La temperatura correcta es uno de los requisitos fundamentales para tener éxito en la cría de reptiles. Unos valores demasiado altos o demasiado bajos harán que todo se eche a perder. Es cierto que con temperaturas más altas de lo aconsejable los embriones se desarrollan y nacen antes, pero también es cierto que estos serán más débiles y morirán al cabo de pocas semanas.
Muchos criadores aconsejan que la temperatura nocturna descienda unos grados frente a la diurna, otros prefieren que la temperatura sea constante. La elección debe hacerla cada uno.
Los huevos de iguana necesitan una temperatura diurna entre los 26 y 28ºC. Podemos mantener estos valores constantes o hacerlos disminuir durante la noche hasta los 20 y 24ºC. Los valores por encima de 31 y por debajo de los 18ºC pueden ser peligrosos para el desarrollo normal del embrión.
Humedad de incubación:
Ya comentamos anteriormente como se debería preparar el substrato de incubación. Si este es excesivamente seco los huevos se deshidratarán, la cáscara se resecará, se arrugará y los huevos acabarán por secarse. Si la humedad es demasiado alta, las probabilidades de que se enmohezcan serán muy altas. La humedad interior del recipiente de incubación debe ser de un 85%, aunque será suficiente con asegurarse de que el sustrato del recipiente se mantiene húmedo.
En el momento de la eclosión:
Una vez que las pequeñas iguanas empiecen a salir del huevo y comiencen a caminar por el recipiente debemos retirarlas. De este modo evitamos que pueda dañar el resto de huevos que aun no han eclosionado.
No debemos ayudar a ninguna de las iguanas a salir del huevo. Todas ellas están capacitadas para hacerlo por sí solas, y las que tengan más problemas morirán. Si las ayudamos a salir, lo único que conseguiremos es prolongar la agonía de los animales que morirán a los pocos días.
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