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Rana gigante de San Antonio (Litoria caerulea)

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Guía rápida

  • · Nombre científico: Litoria caerulea.
  • · Nombre común: Rana arborícola de White o rana gigante de San Antonio, aunque también se la suele denominar como rana arborícola gorda, dedos de coral o rana sonriente en los países anglosajones.
  • · Distribución: Australia septentrional y el sudoeste de Nueva Guinea.
  • · Temperatura: 22ºC y los 27ºC por el día, y 18ºC por la noche.
  • · Iluminación: No requiere iluminación UV. El fotoperiodo debe ser de 14 horas en la estacion cálida.
  • · Humedad: 80%.
  • · Dimensiones de terrario recomendadas: 45 x 35 x 50 cm.
  • · Alimentación: Principalmente por grillos, cucarachas y langostas.
  • · Dimensiones máximas del animal: 10 - 15 cm.
  • · Longevidad: 10 - 15 años.
  • · Temperamento frente a sus congéneres: Pasivo.
  • · Temperamento frente al ser humano: Pasivo.
  • · Dimorfismo sexual: Machos más pequeños que las hembras, y cantan.
  • · Dificultad de mantenimiento: Fácil.
  • · Dificultad de reproducción: Medio.
  • · Madurez Sexual: A los dos años aproximadamente de terminar la metamorfosis.
  • · Número de huevos por puesta: 150 a 300 huevos.
  • · Período de incubación: 3 dias a 24ºC.
  • · Número de puestas al año: 3 - 4.
  • · Información extra: La Litoria caerulea, como hemos podido comprobar a lo largo de este artículo, es una rana atractiva, resistente, sencilla de cuidar y reproducir, lo que unido a que es barato y muy fácil de encontrar a la venta la convierte en ideal si queremos mantener alguna especie de rana arbórea en cautiverio.

Introducción:

Este anfibio, de la especie Litoria caerulea, es conocido generalmente por el nombre de rana arborícola de White o rana gigante de San Antonio, aunque también se la suele denominar como rana arborícola gorda, dedos de coral o rana sonriente en los países anglosajones y es uno de los anfibios más frecuentemente mantenidos en cautividad, más sencillos de cuidar y por ello más recomendables para los aficionados terrariófilos.

La L. caerulea pertenece al orden Anura y concretamente al género Hylidae, y se caracteriza principalmente por su gran tamaño comparado con la mayoría de las ranas arborícolas, aspecto obeso, boca amplia que atraviesa toda la cabeza y dedos terminados en ventosas muy visibles, con las que puede adherirse a cualquier superficie vertical, incluido el cristal.

Características:

Los machos adultos de esta alcanzan una longitud total de 10 - 12 cm., mientras que las hembras son un poco mayores, llegando a los 15 cm., siempre hablando de ejemplares mantenidos en cautividad.

El color habitual del dorso es el verde hoja, aunque las litorias tienen la capacidad de cambiar la tonalidad con gran facilidad, siendo frecuente en las ranas procedentes de la línea australiana presentar la espalda marrón, debido principalmente al camuflaje. Algunos especimenes tienen motas blancas por el cuerpo y de vez en cuando es posible encontrar ejemplares de color azulado muy bonito. El vientre es blanco o rosáceo y los muslos son rojos o pardos. Los machos poseen un saco gular arrugado de una tonalidad amarilla pardusca, que adopta la forma de bolsa cuando croan, mientras que las hembras lo tienen liso y blanco. Algunas hembras también emiten sonidos cuando se las manipula o están estresadas. Su cara resulta muy somática, ya que parece que estén permanentemente sonriendo, gracias a esa enorme boca que tienen, que les permite tragar grandes presas. Característicos también son sus grandes ojos y las anchísimas almohadillas que presentan en la punta de los dedos, que les confiere una gran capacidad trepadora.

Su respiración es pulmonar, pero su piel permeable permite el intercambio de gases y agua. A menudo, la litoria busca hidratarse con rapidez sumergiéndose en el agua, recuperando en segundos el nivel óptimo de humedad corporal que necesita.

En cuanto a su longevidad, oscila entre los 6 y 10 años, aunque se han mantenido algunas litorias en terrario durante 15 o incluso 20 años. Esto confirma que, si se la mantiene en buenas condiciones, es un excelente animal para mantener en un terrario.

La litoria es un animal de hábitos generalmente crepusculares y nocturnos. Pasa todo el día durmiendo en posición completamente vertical (en los terrarios, pegada al cristal oculta tras alguna rama o planta). Esto es posible debido a los dedos acabados en ventosas de sus patas, que le permiten caminar sin problemas en un ángulo de 90º. Cuando se acerca el crepúsculo o disminuye la luz, baja al suelo a cazar y, en general, se muestra más activa.

Distribución:

La L. caerulea habita en los bosques tropicales de Australia septentrional y el sudoeste de Nueva Guinea. Para no confundirnos con otras especies comunes en los libros y de aspecto similar, la Hyla arborea es una especie europea y la Hyla cinerea es americana.

El terrario:

Debido a las altas condiciones de humedad que requiere esta especie, el material preferido para realizar el terrario es el cristal. Davies da 90 x 45 x 75 cm. (largo x ancho x alto) para una o dos parejas como las medidas ideales. Yo, particularmente, mantengo un par en un terrario de 45 x 35 x 50 cm. Este terrario tiene que dar prioridad a la altura sobre la superficie, ya que la litoria pasará casi todo el tiempo en las alturas, descansando sobre alguna rama u ocultándose tras el follaje, dado que se trata de una especie arborícola.

Como sustrato se pueden utilizar muchas cosas, aunque se recomienda un fondo de gravilla sobre el que se colocará una mezcla de mantillo y turba, y sobretodo esto musgo, resultando el Sphagnum ideal, aunque también puede utilizarse musgo vivo si nos vemos capaces de mantenerlo en buenas condiciones. Las abundantes defecaciones de las litorias se filtrarán mejor sin musgo y servirán como abono, pero el musgo conserva mejor la humedad y dota de una estética más bonita al terrario. Las heces suelen ser compactas y se pueden retirar manualmente, cosa que hay que hacer cada vez que veamos alguna.

Hay que procurar colocar muchas plantas y ramas, para que la rana se sienta lo más cómoda posible y encuentre varios refugios seguros. Es aconsejable que sean de tela o plástico, pero si se quieren poner naturales, hay que dejarlas dentro de las macetas para sustituirlas con mayor limpieza y rapidez. Se puede dejar una parte despejada en la parte delantera del terrario como zona donde suministrarle la comida. También se pueden colocar troncos, trozos de corcho y paredes rugosas.

Las plantas recomendadas por su adaptabilidad a la falta de luz y mucha humedad como válidas para terrarios habitados por L. caerulea son Adiantum capillus, Chlorophytum elatum, Hedera helix, Pellea rotundifolia, Scindepsus aureus y Philodendron scandens.

Es necesario procurarles a las ranas una fuente de agua fresca con profundidad suficiente para que se sumerjan pero no se ahoguen. Un plato hondo de unos 4-5 cm. de profundidad bastará para proporcionarles la humedad necesaria, aunque deben realizarse pulverizaciones diarias en el terrario, siendo ideal pulverizar una vez por la mañana y otra por la noche. Esta última actúa como un despertador para que los animales bajen de sus atalayas a comer. La pulverización de la mañana igualmente suele estimular su actividad. Es necesario vigilar la ventilación del terrario, debido a la alta humedad y evitar la putrefacción de las plantas o el musgo. Lo ideal es que la humedad relativa del aire sea del 80%, pudiendo instalarse nebulizadores o aparatos productores de lluvia artificial para que podamos despreocuparnos de este tema. El agua utilizada tiene que ser embotellada, sin cloro ni sustancias contaminantes, por lo que no podremos utilizar agua del grifo, que no resulta válida para el mantenimiento de anfibios en general.

La temperatura del terrario debe oscilar entre los 22ºC y los 27ºC por el día, y 18ºC por la noche. Es esta una rana que soporta relativamente bien el frío, incluso es aconsejable un período de enfriamiento invernal para estimular la reproducción. No suele ser necesaria calefacción extra si en la casa las temperaturas son adecuadas, incluso suele ser contraproducente por los riesgos de deshidratación, y sólo deberemos recurrir a ella si las temperaturas son demasiado bajas.

Respecto a la iluminación, se ha debatido mucho sobre si en esta especie son necesarias las radiaciones UVB o no. Se ha demostrado que algunas veces han resultado beneficiosas, y nunca perjudiciales, así que se recomienda la instalación de una lámpara de espectro completo, lo que también permitirá a las plantas crecer de una forma natural. El fotoperiodo debe ser de 14 horas en la estación cálida.

El terrario tiene que ser completamente seguro y a prueba de fugas. Estas ranas son capaces de encontrar cualquier pequeño fallo que haya en la instalación y aprovecharlo para escaparse. A mí, por ejemplo, se me escapó una colgándose literalmente de una trampilla en el techo situada a unos 5 cm. de la pared, y cuyo ángulo era ligeramente inferior a los 10º.

Alimentación:

Deberá componerse principalmente por grillos, cucarachas y langostas, que son alimentos bastante equilibrados. Las litorias son famosas por su glotonería: tratarán de comerse todo lo que se mueva dentro del terrario y sea más pequeño que ellas, incluso otras litorias de menor tamaño (razón por la cual sólo deben alojarse juntos ejemplares de tamaños similares). También admiten larvas de tenebrio, gusanos de la miel, gusanos de seda, lombrices (aunque no siempre las reconocen como alimento), insectos voladores… Es recomendable algún pinky una o dos veces al mes, pero no más (producen obesidad). No obstante, cada rana es un mundo y cada uno puede probar a ver que presas prefiere su animal.

Personalmente, yo les doy una presa por noche, aumentando el tamaño de la misma conforme van creciendo, y dando de vez en cuando una pieza extra a modo de golosina, siempre vigilando que todas y cada una de las litorias capture y coma la presa, para evitar la sobrealimentación de algún ejemplar que pueda intentar tomar “ración doble”. Los insectos deben ser rebozados con calcio y vitaminas una o dos veces a la semana.

Es fundamental en las litorias vigilar la obesidad, a la que son muy proclives. Su capacidad para arramblar con todo puede inducirnos a cebarlas en demasía, ofreciendo presas extras simplemente por el deleite de ver como las cazan, pero esto sólo lleva a reducir su esperanza y calidad de vida. Una forma de controlar cómo están de gordas es vigilar el pliegue de piel situado sobre la membrana timpánica: si empieza a cubrirla, es hora de poner a dieta a nuestra rana.

Reproducción:

Usualmente, los machos de rana arborícola de White cantan de primavera a otoño (excepto el mío, que no ha dejado de hacerlo en todo el invierno) por la noche. No es un canto muy ruidoso. Es una especie de “gru gru gru” que va ganando en intensidad y no suele durar más de 10 segundos.

Un período de frío suele ayudar a desencadenar la reproducción. Durante 4 - 6 semanas se debe mantener una neblina dentro del terrario con continuas pulverizaciones, bajar la temperatura a 23ºC por el día y el fotoperiodo a 10 horas, todo ello de forma gradual. También se debe procurar una charca bien accesible de al menos 8 cm. de profundidad para que la hembra deposite los huevos en ella. Es recomendable hacerlo en un tanque de cría. Una vez todo está listo, se introduce a las dos ranas “estimuladas” en la instalación y se espera la cópula, aumentando paulatinamente la temperatura.

Tras el amplexo, la hembra pone los huevos dentro del agua envueltos en una espuma protectora. Las litorias hacen 3 o 4 puestas al año de 150 a 300 huevos cada una. Estos hay que mantenerlos a 24ºC durante los 3 días que tardan en eclosionar. La metamorfosis tarda otros 32 días.

Es necesario instalar un filtro de fondo en el tanque de cría, así como realizar cambios de agua habitualmente. El agua no podrá ser del grifo tampoco en este caso. Una iluminación cenital consigue que proliferen las algas que sirvan de primer alimento a los renacuajos, aunque esta dieta debe complementarse con escamas para peces y verdura (lechuga, acelgas, espinacas…) finamente triturada.

También es necesario tapar el tanque con una malla metálica para evitar huidas, así como instalar una rampa para que los renacuajos puedan salir del agua en cuanto comiencen a tener patas traseras.

Una vez realizada la metamorfosis, las jóvenes litorias deben ser confinadas en un terrario de similares características a los de los mayores, pero en otro terrario aparte para evitar el canibalismo. Hay que alimentarlos con microgrillos y drosophilas abundantemente, y estas presas deberán ser rebozadas regularmente con calcio y vitaminas para garantizar un correcto desarrollo.

Manipulación y riesgos:

La Litoria caerulea es sin duda una de las ranas más dóciles que existen. Se pueden manipular sin peligro y no parece importarles. Una rana que esté siendo manejada se aposentará sobre la mano o el brazo que la esté manipulando en todo caso investigará el nuevo terreno con su innata curiosidad. No obstante, hay que tener en cuenta que el contacto con nuestras manos les proporciona una temperatura muy alta, y no es conveniente envolverlas o mantenerlas a la fuerza, sino dejarlas que se desenvuelvan en su entorno e introducirlas en su terrario al poco rato.

Respecto a la toxicidad de estos anfibios, las litorias poseen en su piel algunas sustancias antibióticas. Contienen compuestos antivíricos y antibacterianos, entre ellos uno llamado ceruleína (de donde proviene el nombre de la especie) que reduce la presión sanguínea en el ser humano. No obstante, hay que lavarse las manos antes y después de manipular la rana, para evitar contaminar su permeable piel.

Consideraciones finales:

La Litoria caerulea, como hemos podido comprobar a lo largo de este artículo, es una rana atractiva, resistente, sencilla de cuidar y reproducir, lo que unido a que es barato y muy fácil de encontrar a la venta la convierte en ideal si queremos mantener alguna especie de rana arbórea en cautiverio. Unas sencillas pautas nos asegurarán el disfrute en su mantenimiento.

Texto por: Manuel Custodio, Logan

Bibliografía:

  • DAVIES, Robert y Valerie, Reptiles y Anfibios. Manual de preguntas y respuestas, Madrid: El Drac, 1998.
  • MARTÍNEZ SILVESTRE, Albert, El terrario, Barcelona: GPE, 1995.
  • MATZ, G. y VANDERHAEGE, M., Guía del terrario. Técnica/Anfibios/Reptiles, Barcelona: Ediciones Omega, 1979.
  • O’SHEA, M. y HALLIDAY, T., Reptiles y Anfibios, Manuales de identificación, Barcelona: Omega, 2001.

Internet:

  • Dr. Pez - www.drpez.com/drcol97.htm