La ornitología deportiva y los pájaros exóticos |
 |
De todos es conocida la delicada situación de muchas especies animales y vegetales, que se ven en peligro de extinción en gran medida por la degradación del medio ambiente en el que habitan y el comercio de estas especies. Por ello, los criadores de aves tenemos como responsabilidad criar estas especies en cautividad para que no sea necesario capturarlas, sino que el mercado se abastezca de animales domésticos y, en algunos casos, reintroducir ejemplares en zonas donde las poblaciones silvestres han mermado o han desaparecido.
Paradójicamente, la ornitología deportiva favorece en gran medida el comercio ilegal y la desaparición de muchas especies. Este hecho viene motivado porque las especies raras o escasas sobreviven mal a la cautividad y, cuanto más escasas son las poblaciones, más rentable es su captura, pues los precios que llegan pagarse por ejemplares de dichas especies son astronómicos. Para que los lectores se hagan una idea, el comercio de animales o productos derivados de ellos es la tercera actividad más lucrativa del Mundo, tras el narcotráfico y el tráfico de armas.
Pondré como ejemplo un caso muy conocido y que debería darnos vergüenza como aficionados, el del cardenalito de Venezuela (Carduelos cucullata). Se trata de un pequeño pájaro americano de color rojo y negro, que no tenía interés para los aficionados hasta los años 40 - 50, en los que se descubre que se hibrida con el canario común, obteniéndose canarios rojos. Este hecho revoluciona a la comunidad ornitológica, y comienza a importarse ejemplares silvestres a Europa. Fue tal el boom de estas aves en Europa que en algunas zonas de Venezuela la especie ha llegado a extinguirse y en otros lugares es un ave considerada rara y escasa. El problema se incrementó ya que los criadores europeos no criaban pájaros puros para poder abastecerse, sino que los pocos que sobrevivían al viaje y el clima eran destinados a la hibridación única y exclusivamente. Finalmente, se llegó a un momento crítico: cuando los precios aumentaron considerablemente y los ejemplares escasearon se comenzó a criarlos en cautividad y, paradójicamente, en la actualidad se están reintroduciendo en sus lugares de origen.
Este ejemplo da idea de la irresponsabilidad de los criadores de la época, aunque en el caso del que hablamos tuvo final feliz. No es el caso de otros pájaros, como algunos loros de las Antillas actualmente extintos tanto en cautividad como en estado salvaje.
Para controlar el comercio de animales y evitar que se extingan en estado silvestre se han establecido leyes y acuerdos de ámbito regional, nacional o internacional. Algunos países, como Australia, han prohibido totalmente la exportación de aves (entre otros animales). A nivel mundial se creo el CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), que establece qué especies se pueden comerciar y cuales no. También se lleva un seguimiento de los animales en cautividad, los nacidos en este estado... La venta de algunas especies está prohibida y en otros casos necesitamos unos papeles para tener en regla nuestros animales (permisos CITES). Este permiso es intransferible de cada animal y se nos debe dar en el momento de la compra, cosa que la mayoría de comerciantes no hace o ignora. Algunas de las especies que requieren estos permisos son las rapaces, muchos Psitácidos (cotorras, loros, cacatúas...). ¿En cuantos hogares hay un solitario loro, del que los propietarios desconocen que necesitan un permiso para su tenencia? El hecho de tener un ejemplar de este tipo solo para compañía sin intentar reproducirlo debe dar ya que pensar. Si queremos criar estos animales debemos cumplir con todos los trámites a los cuales nos obligan legalmente las autoridades, y sería conveniente estar en contacto con otros criadores para intercambiar ejemplares.
En resumen, el adquirir un animal escaso no es cuestión de estatus, sino de un compromiso con su reproducción y sobretodo con la continuidad de la especie en cautividad y salvaje, evitando la caza legal o ilegal.
Texto por: Mario Cardaño, aviariomario |