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Salamandra común (Salamandra salamandra)

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Guía rápida

  • · Nombre científico: Salamandra salamandra.
  • · Nombre común: Salamandra común, salamandra de fuego.
  • · Distribución: Europa central y meridional, sin presencia en: Islas Británicas, Dinamarca, Escandinavia, Islas Baleares, Córcega, Cerdeña y Sicilia.
  • · Temperatura: 5 - 20ºC.
  • · Iluminación: No necesita iluminación especial.
  • · Dimensiones de terrario recomendadas: 60 x 45 x 30 cm para una pareja adulta.
  • · Humedad: 70 - 80%, creando un gradiente de humedad mediante la pulverización en uno de los extremos del terrario.
  • · Alimentación: Lombrices de tierra y babosas fundamentalmente.
  • · Longevidad: Usualmente por encima de los 30 años (el récord en cautividad está en 50 años).
  • · Dimensiones máximas del animal: 12 - 30 cm.
  • · Temperamento frente a sus congéneres: Pasivo.
  • · Temperamento frente al ser humano: Pasivo.
  • · Dimorfismo sexual: Los machos presentan una cloaca más abombada que las hembras y las extremidades anteriores más largas. En general, se puede apreciar una mayor robustez en el sexo masculino.
  • · Dificultad de mantenimiento: Fácil.
  • · Dificultad de reproducción: Media.
  • · Madurez sexual: Entre 2 y 4 años.
  • · Número de huevos por puesta: 15-70 larvas (o metamórficos en el caso de algunas subespecies)
  • · Periodo de incubación: 4-10 meses tras la fecundación interna.
  • · Número de puestas al año: 1.
  • · Información extra: Al igual que en otros urodelos, se tiene constancia de la capacidad que tienen algunas hembras de Salamandra salamandra para almacenar el esperma vivo de los machos en unas cavidades llamadas espermatecas. Ello posibilita que den descendencia fértil durante varias generaciones habiendo mantenido una única relación sexual.

Introducción

El término vulgar "salamandra de fuego" hace referencia al complejo conjunto de especies y subespecies pertenecientes al género Salamandra, muchas de las cuales aún no han sido descritas plenamente.

Estas salamandras son relativamente grandes, pudiendo oscilar su tamaño entre 12 y 30 cm de longitud en ejemplares adultos. Por regla general presentan unas prominentes glándulas parotoideas a ambos lados del cuerpo, detrás de la cabeza y recorriendo toda su espalda hasta el principio de la cola en una doble línea de defensa frente a posibles depredadores. Estas glándulas excretoras de veneno son más acusadas en algunas especies y subespecies que en otras, y al parecer inexistentes únicamente en Salamandra lanzai.

La cola es generalmente tan larga o ligeramente más corta que el resto del cuerpo y con una sección subcilíndrica. Otras áreas del cuerpo, tales como la forma de la cabeza, varían entre especies y subespecies: un claro ejemplo es la región frontal de la cabeza en S. s. longirostis, que es bastante afilada, cuando lo habitual es que se presente deprimida, ancha y redondeada. En sus extremidades anteriores y posteriores, que son fuertes y robustas, se aprecian cuatro y cinco dedos respectivamente.

En su piel, lisa y resplandeciente, podemos distinguir siguiendo a menudo un patrón irregular (que varía entre distintas subespecies y poblaciones, pudiendo presentarse también a modo de franjas) múltiples manchas de un amarillo más o menos intenso que contrastan visiblemente sobre un fondo negro. Aunque menos habitual, también se pueden encontrar ejemplares con una coloración anaranjada y rojiza sustituyendo en parte o en su totalidad al amarillo.

Esta combinación de colores que a modo de advertencia ostenta la "salamandra de fuego" es un claro indicativo de su potente toxicidad, que provoca serias irritaciones en aquellas zonas delicadas del cuerpo tales como la boca, la nariz y los ojos.

Terrario

Una pareja de salamandras de fuego puede alojarse en un típico terrario de bosque de 60 cm de largo x 45 cm de ancho x 30 cm de alto. Dado el tamaño medio de esta especie no es necesario disponer de un habitáculo de mayores dimensiones para la comodidad de nuestro urodelo, y aunque es posible reducir las medidas del mismo sin que por ello deba entrañar ningún problema, no es lo más conveniente. Sin embargo, es recomendable ubicar los ejemplares juveniles en un terrario de menores dimensiones para un mejor control sobre su alimentación.

El sustrato estará compuesto por tierra 100% ecológica comprada en viveros o extraída de la naturaleza en una zona libre de pesticidas, repleta de bacterias nitrificantes que son ventajosas para la salud de nuestro urodelo, cubierta a su vez con una generosa capa de musgo vivo. Hay que evitar emplear sustratos con un Ph bajo, como la turba y el Sphagnum moss debido a su alta acidez, que puede resultar letal para urodelos terrestres. Asimismo, la fibra de coco, aunque carente de peligrosidad dado su Ph neutro o ligeramente ácido, se trata de un sustrato estéril, por lo que tampoco resulta ser el más idóneo para urodelos terrestres.

Las plantas vivas son una gran alternativa a las artificiales siempre que resistan los altos valores de humedad ambiente que se dan en el terrario de cualquier urodelo, como es el caso de las diversas especies de helechos (Nephrolepis cordifolia, por citar alguna de las que utilizamos en las instalaciones de nuestros urodelos), ya que no sólo toleran bien estas condiciones de elevada humedad sino que además contribuyen a aumentarla, cualidad que nos es claramente ventajosa.

Deben facilitarse escondrijos y refugios antiestrés a la par que decorativos, a base de cortezas de corcho, mitades de troncos naturales y un amplio etc. Si preferimos dar prioridad a la funcionalidad en detrimento de la estética utilizaremos un ladrillo de cerámica con los bordes previamente limados (para evitar posibles cortes en la delicada piel de cualquier urodelo) que, dadas las características de la arcilla, absorberá el agua de las pulverizaciones por capilaridad recreando en su interior un microclima fresco y húmedo dentro del propio terrario que nuestras salamandras agradecerán los calurosos días de verano.

Temperatura, iluminación y humedad

La temperatura adecuada para estos animales es que habitualmente tenemos en el interior de nuestro hogar, tanto de día como de noche. Hay que evitar en la medida de lo posible que alcance valores superiores a los 20ºC. Las especies que por su origen geográfico viven en la naturaleza a mayores altitudes son más propensas a sufrir aquellas temperaturas por encima de este parámetro. Aunque por regla general, todas las especies deberían mantenerse en o por debajo de esta máxima, algunas especies, como S. s. infraimmaculata (Degani 1982), S. s. algira, y muchas de las subespecies ubicadas en el centro y sur de España y en Portugal probablemente son más tolerantes con temperaturas algo más elevadas.

Esta especie no necesita ningún tipo de iluminación especial UVB, bastará con un fluorescente normal o si es posible con aquella luz que incida indirectamente en el terrario desde una ventana para simular el fotoperíodo.

Humedad, la estándar para casi cualquier anfibio, entre el 70 y 80%, creando un gradiente de humedad mediante la pulverización en uno de los extremos del terrario. Estas salamandras son muy terrestres, por lo que la zona acuática se definirá únicamente por un pequeño recipiente lleno de agua mineral (sin cloro ni cloramina) a poca profundidad donde nuestra salamandra de fuego pueda bañarse siempre que lo desee sin necesidad de recurrir al nado para desplazarse.

Alimentación

Las lombrices de tierra (ratio Ca:P de 1:1) y las babosas son alimentos inmejorables y pilares de la dieta de cualquier urodelo.

Salamandras alimentándose de babosas.

Aspectos legales

Esta sección está todavía pendiente de ser redactada. En cuando dispongamos de la información necesaria se modificará la ficha para su inclusión. Disculpa las molestias.

Texto por: Aitor Sancho de Pablo, Aitortxu