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Varano cocodrilo (Varanus salvadorii) |
Guía rápida
- · Nombre científico: Varanus salvadorii.
- · Nombre común: Varano cocodrilo, monitor cocodrilo o varano de Salvadori. En inglés, crocodile monitor o Salvadori's monitor.
- · Distribución: Sudeste Asiático, desde India a Indonesia.
- · Temperatura: 25 - 32ºC, de día y 20 - 25ºC de noche. Punto caliente a 50ºC.
- · Iluminación: 12 - 14 horas. Intensa. Necesita radiación UV.
- · Dimensiones de terrario recomendadas: 400 x 200 x 300 cm para un sólo ejemplar.
- · Humedad: 80 - 95%. El terrario debe pulverizarse regularmente y debe contar con un recipiente con agua limpia grande para que el animal pueda sumergirse completamente.
- · Alimentación: Insectos, roedores, pollitos, trozos de carne, huevos...
- · Longevidad: 15 - 20 años.
- · Dimensiones máximas del animal: Alrededor de 3 m.
- · Temperamento frente a sus congéneres: Pasivo - agresivo.
- · Temperamento frente al ser humano: Agresivo.
- · Dimorfismo sexual: Lo más seguro es utilizar una ecografíia. Se puede intentar sacar los hemipenes para comprobar si es un macho. La cabeza tiene forma diferente según el sexo.
- · Dificultad de mantenimiento: Difícil.
- · Dificultad de reproducción: Muy difícil.
- · Madurez sexual: Cuando alcanzan una longitud mínima de 1,5 m.
- · Número de huevos por puesta: Entre 4 y 18 huevos por puesta.
- · Periodo de incubación: 170 - 205 días a 29ºC
- · Número de puestas al año: 1 - 2.
- · Información extra: Es un varano muy peligroso por su tamaño, agilidad y car´cter, difícil de encontrar a la venta, y solo recomendable para aficionados con amplia experiencia en el mantenimiento de grandes reptiles con posibilidades de facilitar instalaciones adecuadas en cuanto a tamaño y seguridad.
Juanjo Part, Aramacao
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Descripción:
Se trata del varano más largo que existe, con casos documentados de ejemplares de alrededor de tres metros. Se dice que el animal tiene potencial para alcanzar los 4 metros incluso más, aunque a fecha de hoy no se ha encontrado ninguno. Sin embargo, no rivaliza con otros especimenes de tamaño similar de otras especies porque es un animal de complexión ligera, como buen animal arborícola que es. Es más, entre 2/3 y 3/4 de la longitud total lo constituye su larguísima cola, utilizada para trepar y defenderse.
Su anatomía es inconfundible: su cabeza tiene una forma distinta a la de cualquier otro varano, con un hocico ancho, romo y grueso distinto al de cualquier otro varano arborícola, que suelen caracterizarse por tener un hocico afilado, en punta. La dentición está constituida por multitud de dientes, todos de forma y tamaño similar, normalmente muy afilados, y cuenta con una musculatura en la zona craneal potentísima, lo que se traduce en una mordedura con un poder destructor enorme. Efectivamente, un Varanus salvadorii adulto es capaz de partir una rata en dos sin apenas esfuerzo, y por eso hay que extremar la precaución en su manejo. Cabe destacar que la inserción de los dientes en la mandíbula de este varano es exclusiva, distinta a la del resto de varanos, ya que no está dirigida hacia atrás, sino que es casi totalmente vertical. Puede que esto sea una adaptación a la caza de aves, que forman una parte importante de su dienta en libertad, ya que al tener esta forma vertical pueden penetrar fácilmente entre las plumas y llegar a la carne, impidiendo la huída de estas escurridizas presas una vez mordidas. Como cualquier otro varano, cuenta con una larga lengua bífida, utilizada como órgano sensorial.
Las patas son musculosas y terminan en cinco dedos con unas garras largas, curvadas y extremadamente afiladas, herramientas imprescindibles para trepar por los árboles donde estos reptiles suelen vivir. La cola, larguísima como ya se ha indicado antes, está aplanada lateralmente y es bastante fina, nada que ver con las colas masivas de los varanos terrestres más típicos, además de ser prensil, y por lo tanto es muy útil como miembro de apoyo cuando el varano está trepando.
En cuanto a la librea, el color de fondo es marrón verdoso, casi negro, y sobre él encontramos multitud de manchas, franjas, puntos y ocelos de color amarillo o dorado. Los colores son variables según los ejemplares, variando no sólo los tonos, sino también la cantidad de manchas y franjas amarillas. En general las manchas dominan en la cabeza y el tronco, siendo sustituidas por franjas en la cola.
La piel es sorprendentemente suave, por lo que es sumamente apreciada por los nativos, por ejemplo para la fabricación de tambores.
Aparentemente no se observan diferencias entre macho y hembra, pero mediante rayos X se pueden sexar, así como sometiendo al animal a una prueba para medir los niveles de testosterona circulando en sangre, que al parecer en los machos es 10 veces superior a los de la hembra. Este test parece ser el más efectivo y recomendable.
Pueden ser agresivos frente a sus congéneres, especialmente las hembras que están en periodo de ovulación, aunque normalmente se ignoran y llegan a aceptarse bien, asoleándose juntos sin problemas en muchos casos. Pueden aparecer más problemas a la hora de rivalizar por el alimento. En cambio, respecto al temperamento frente al ser humano, suelen ser mayoritariamente agresivos, aunque hay ejemplares que pueden resultar más dóciles. Por lo general es un animal muy nervioso.
La longevidad de V. salvadorii suele situarse entre los 12 y los 20 años.
Se trata de un varano sin lugar a dudas para gente con experiencia en el mantenimiento de grandes reptiles, NO apto para principiantes, que además requiere de mucho espacio y dinero para invertir en él. Estamos ante un animal muy nervioso que se estresa con facilidad, que en el caso de ser adquirido a edad temprana en unos años alcanzará un gran tamaño y puede resultar muy peligroso. Estos varanos poseen los dientes más largos de la familia Varanidae, muy afilados, así como una larga cola y uñas largas, afiladas y muy potentes. Esta especie, como la mayoría de animales salvajes, no puede ser domesticada de ninguna manera, aunque en algunos casos son capaces de volverse más dóciles ante un manejo constante.
Muchos creen que se trata de la especie más inteligente de su familia, y que comparten aspectos similares en inteligencia a un perro aunque a su vez el "mal carácter" de un gato. Pueden ser entrenados y se ha observado que tienen capacidad de aprender, lógicamente siempre dentro de unos límites. Todo esto los convierte en animales potencialmente peligrosos.
Parece ser que no hay diferencias significativas de personalidad entre un monitor cocodrilo nacido en cautividad y un ejemplar salvaje. Estos varanos son completamente salvajes con un instinto de supervivencia muy marcado. “Nacido en cautividad” solo significa que provienen de un criador, no que el animal esté domesticado de ninguna de las maneras. Si son tratados desde pequeños, pueden llegar a ser muy dóciles y manejables.
En cuanto a si hay diferencias entre el carácter del macho y el de la hembra, generalmente parece ser que no. Su personalidad es individual, así como lo es la de cualquier ser humano. Algunos simplemente son más tolerantes hacia la gente y otros animales, mientras otros son totalmente insociables. Las hembras tienden a ser más agresivas hacia los machos con los que comparta recinto, así como con las personas, justo después de ovular.
En correspondencia con el Zoo de Honolulu:
"Nuestras hembras WC eran muy agresivas con los cuidadores y con los ejemplares macho hasta que alcanzaron los siete pies aproximadamente. A partir de ahí eran más manejables pero con cuidado. La hembra que poseemos actualmente es nacida en cautividad y tiene el temperamento de un perrito”.
Donde sí vemos diferencias de comportamiento importantes es en grupo y cuando están en recintos individuales. En muchas ocasiones simplemente no compaginan bien con sus congéneres, y entonces es necesario separarlos. Un periodo de cuarentena para introducir al animal en su nuevo recinto o para introducir un ejemplar con un grupo es muy importante, ya que esta especie viven en solitario en su hábitat. Muchos muestran actitudes de defensa hacia sus cuidadores, ya que son animales muy territoriales. En grupo, estos animales resultan ser más escurridizos, así como más complicado manejarlos. Los ejemplares que se mantienen en terrarios o jaulas individuales tienden a interactuar más con el ser humano y a ser menos agresivos.
En un e-mail de un trabajador del Zoo de Honolulu (cuidador de V. salvadorii):
“Nuestro Varanus salvadorii era muy tímido cuando era joven. Con los años ha cambiado mucho. Cuando llegó aquí, era muy tímido con sus cuidadores y estaba muy intimidado por la hembra. Al cabo de unos años, cuando medía aproximadamente siete pies, se volvió un animal muy agresivo hacia los cuidadores, utilizando su cola como arma de ataque, rompiéndome las gafas y causándome un corte severo en el ojo, así como también se hinchaba y provocaba chasquidos con sus dientes llenos de saliva que salía a través de su boca. Con el tiempo y con la mejora de los cuidadores, el temperamento del animal volvió a cambiar. Empezó a ganar confianza, pero siempre estaba alerta y a la defensiva, y entonces es cuando pensamos que debíamos entrenar al animal. Actualmente mide unos nueve pies y es uno de los reptiles más mansos de los que tenemos, así como muy inteligente. Le entrenamos con distintos objetos de comida y ahora el varano viene cuando le llamamos por su nombre, así como nos facilita su pata cuando lo situamos en un poste para cogerlo y sacarlo fuera de la jaula para su entreno. Cuando se pone en el poste, él nos espera a que le demos una orden para que el entreno empiece. Nos observa y nos mira todo el rato esperando a que le lancemos un objeto de comida, y una vez el objeto ha caído le ordenamos al animal que coma y éste se dirige hacia el objeto. Es un animal muy inteligente y con mucha capacidad para aprender.”
Del texto anterior se puede extraer la conclusión de que tienen la capacidad de volverse más tranquilos y manejables si son mantenidos desde crías. Son animales muy inteligentes, con una capacidad de aprender sorprendente.
Sin embargo, esto no tiene que hacernos olvidar que se trata de una especie que, por naturaleza, es agresiva. Pueden actuar agresivamente hacia sus congéneres si comparte el mismo recinto. Las hembras que se encuentran en proceso de ovulación son especialmente agresivas hacia los ejemplares machos. Son animales muy escurridizos que se irritan fácilmente y de un momento a otro, hecho que puede terminar en agresión hacia el cuidador. Pueden morder si se les provoca o se sienten provocados y ser extremadamente violentos, aunque antes de agredir suelen avisar hinchándose, especialmente la garganta, bufando y manteniendo los extremidades flexionadas, quizás en una táctica que pretende hacerles parecer más grandes si cabe de lo que realmente son.
Una vez pasan al ataque, una parte importante en él suele ser la cola. Esta especie arbórea utiliza su cola para equilibrarse, así como para deslizarse a través de las ramas, avanzando lentamente por los árboles. Pero también la pueden llegar a utilizar como arma de defensa, propinando fuertes latigazos que pueden dañar al cuidador. Además, pueden morder. El Varanus salvadorii posee la dentadura más larga de todos sus primos, así como una potente presión en la mandíbula. Un mordisco de un ejemplar de V. salvadorii puede rasgar seriamente la carne humana, y como dispone de la capacidad de seccionar tejido muscular, arterias y venas varias. El empleo de guantes gruesos de soldar no proporciona bastante protección contra sus dientes sobresalientes, y los atraviesa con facilidad. Un alto respeto y un buen juicio son recomendables para tratar con éste animal, olvidando en todo momento cualquier acción que suponga un mínimo riesgo, ya que no estamos ante un juguete.
Una duda que surge cuando hablamos de mordeduras de grandes saurios es si su mordedura venenosa. Realmente no lo es, aunque sí es cierto que tienen bacterias en su boca que pueden causar infecciones si se es mordido por uno de estos animales.
Para tratar sus mordeduras, se requiere de atención médica inmediata, así como el uso de antibióticos. Su saliva no es tan peligrosa como la de su primo, el dragón de Komodo (Varanus komodoensis).
Este reptil se considera un animal de mantenimiento avanzado y para gente que dispone de una amplia experiencia, y no son una opción a tomar para aquellos que se inicien en el mundo de los reptiles. Son animales muy caros y complicados de mantener y alimentar (sobretodo en fase adulta). Gente con mucha experiencia, incluso algunos parques zoológicos, siguen teniendo hoy día dificultades en el mantenimiento de este animal. Su manejo puede resultar muy estresante para ellos, así que debemos hacerlo lo mínimamente indispensable.
A los V. salvadorii se les puede ver a menudo en los parques zoológicos de todo el planeta, primordialmente por su gran tamaño y su impactante colorido, que los hace muy llamativos e interesantes para el público. Para los usuarios particulares también es una especie muy apreciada en la afición, por su comportamiento único, inteligencia y la posibilidad de poder reproducir esta especie.
Varanus salvadorii en estado silvestre
Los monitores cocodrilo tienen una dieta muy variada en estado salvaje. Pequeños casuarios (el ave más grande de la zona, imposibilitada para volar y similar al avestruz) y otras aves, huevos, roedores, animales domésticos y de granja y carroña forman parte de su dieta habitual.
Según un residente local, el mayor ejemplar encontrado a fecha de hoy medía 4,70 metros de la cabeza a la punta de la cola. Este dato fue tomado por el profesor Popel en el año 1987, y el ejemplar fue llevado al museo de Papúa Nueva Guinea. La última vez que visitó el museo en el año 2001 no pudo ver ningún varano de estas características. Las historias que cuentan los cazadores en la Provincia Oeste hablan de avistamientos de ejemplares de mayor tamaño. La mayoría de habitantes del golfo Oeste, los Sepias, hacen tambores Kundu con la piel de este varano. Con las colecciones de pieles de estos pueblos se dice que el tamaño y la longitud de un ejemplar pueden ser determinados. También esto puede ayudarnos en cierta medida a saber cuál es la distribución actual de la especie en Nueva Guinea y alrededores, ya que pueden verse tambores hechos de piel de V. salvadorii en el Golfo Sepik Este y Oeste y toda la provincia Oeste y central.
Los ejemplares que viven en los manglares son ligeramente distintos en el color de los ejemplares vistos en los bosques de montaña, pero siguen siendo inconfundibles, y por tanto es difícil equivocarse al verlos y confundirlos, por ejemplo, con un varano del manglar (V. indicus).
Este varano es un buen nadador, un excelente trepador y se pueden apreciar distintos hábitos en la manera de trepar y alimentarse de un monitor cocodrilo adulto y uno juvenil.
Terrario:
Dado el tamaño y los hábitos de este animal, el terrario que necesita es realmente grande. Incluso es aconsejable dedicarle una habitación entera. A la hora de construir este tipo de instalaciones podemos utilizar cristal, metacrilato, madera o, en el caso de querer construir una instalación definitiva, hacerla de obra. Es aconsejable instalar una puerta en el terrario lo suficientemente grande como para poder entrar en él, ya que dada la peligrosidad de esta especie todo lo que sea trabajar con la puerta abierta puede ser un riesgo. Es por eso que a la hora de diseñar una instalación para V. salvadorii no debe dejarse nada al azar ni tomarse a la ligera. La seguridad es quizás el elemento más importante, además del bienestar del animal.
El terrario debe poder cerrarse completamente y debe ser inaccesible a niños y animales domésticos.
El terrario para monitores cocodrilo debe ser planificado según los hábitos de este animal, que se basa principalmente en dos principios: es un animal enorme y arborícola. Por eso, debe ser un terrario lo suficientemente amplio como para que el animal tenga la mayor libertad de movimientos posible y debe tener una cierta orientación vertical. No es posible sacrificar la altura simplemente dándole superficie, como suele hacerse con grandes tortugas, serpientes constrictoras o varanos terrestres. Unas medidas adecuadas podrían ser 4 x 2 x 3 metros (largo x ancho x alto). Si se tienen que reducir ligeramente no pasa nada, pero no pueden quedar muy lejos de estas medidas. En el caso de alojar un solo ejemplar, sí pueden reducirse bastante, aunque deberá seguir siendo un terrario muy grande. Un terrario de 200 x 200 x 200 cm. sería lo mínimo para un ejemplar subadulto, un adulto requerirá más espacio.
Es importante que el terrario cuente con una adecuada ventilación. Para ello podemos recurrir a ventanas cerradas con malla gruesa, irrompible. Si utilizamos vidrio o metacrilato en la construcción del terrario, su grosor debe ser adecuado, ya que estos animales tienen mucha fuerza y no suelen caracterizarse por su delicadeza, por lo que podrían romperlos si su grosor no basta para soportar sus acometidas. Es aconsejable no instalar los cristales hasta el suelo, sino levantarlos un poco por medio de un zócalo que soportará mejor los golpes, además de actuar de contenedor para el sustrato.
Temperatura, humedad e iluminación:
Necesitaremos que en el terrario de los V. salvadorii reine una temperatura aproximada de 26-30ºC. Esta temperatura puede alcanzarse con algún elemento calefactor de los que usaríamos para calentar cualquier habitación, como un radiador o similar, debidamente protegido. Pero además de esta temperatura ambiental los V. salvadorii, como cualquier otro varano, necesitan “puntos calientes” para asolearse. La gran mayoría de cuidadores y zoológicos utilizan lámparas de calor y que proporcionen radiación UBV, como lámparas de vapor de mercurio, que proporcionan mucha luz, muchas radiación UV y calor. En recintos exteriores basta con la luz del sol, no así en instalaciones interiores. Algunas sugerencias para iluminación añadida para recintos de interior: Durotest Powertwist Vita-Lites ® (o Philipps ® Chroma 50) o Sylvania ® 40 vatios BL 40 luces negras. No se recomiendan lámparas de rayos ultravioletas que no sean fiables. Quizás la opción más sencilla sea combinar lámparas de vapor de mercurio con focos (spots) que emiten mucha luz y mucho calor, pero no UV. Por la noche con el radiador debería ser suficiente, aunque si no es así podemos apoyarnos en bombillas infrarrojas o cerámicas.
Respecto a la humedad, debe ser como mínimo del 60%. La humedad es muy importante para estos animales y si no es lo suficientemente alta pueden aparecer problemas de muda, por lo que las condiciones de su piel pueden empeorar significativamente por falta de humedad. Se recomienda utilizar sistemas de niebla o de lluvia artificial para tener zonas más húmedas. Además, es aconsejable que en el terrario haya siempre alguna caja nido con sustrato húmedo (por ejemplo, Sphagnum), que el animal utilizará cuando lo necesite. En general, se recomienda al menos una pulverización abundante al día, y lo mejor es utilizar alguno de los aparatos anteriormente mencionados para no tener que preocuparnos de ello. Además, programando la frecuencia de las pulverizaciones y su duración, podemos imitar las estaciones seca y lluviosa de las selvas de Nueva Guinea.
Un barreño con agua para que beban es básico. Se ha observado que estos animales beben de cursos de agua en movimiento, así como de pistolas de riego o suministradores de agua usados con otros reptiles. Puede ser una excelente idea, si tenemos un terrario fijo de obra, realizar una pequeña obra de fontanería e instalar un estanque con una cascada y desagüe, lo que permite tener agua limpia en todo momento. Además, esto permitirá que los animales se remojen, lo que es necesario en caso de que no se pueda mantener la humedad alta. Que un monitor cocodrilo sienta constantemente la necesidad de remojarse en el estanque puede indicar deshidratación, y es una señal de que el alojamiento no es adecuado y debemos revisar la instalación.
Decoración:
Como sustrato puede utilizarse casi cualquier cosa: papel en tiras, virutas de madera, turba, fibra de coco... Quizás por tratarse de un animal con necesidades de humedad bastante altas, lo más recomendable sería un sustrato que pueda humedecerse abundantemente sin estropearse y ayude a mantener la humedad alta. Por eso quizás la fibra de coco sea la mejor opción. Eso sí, deberemos instalar una buena capa de sustrato, sea el que sea, porque son muy dados a escarbar (aunque menos que los varanos terrestres, lógicamente).
Como elementos decorativos utilizaremos troncos, ramas grandes, rocas (artificiales o naturales), plataformas de madera, cajas para que caven y se escondan, etc. Este varano puede ser muy destructivo, así que plantas artificiales, árboles y derivados no son recomendables, ya que acabarán destrozados en poco tiempo. Las ramas, troncos y rocas deben estar bien sujetas para evitar accidente y a diferentes altura para favorecer el movimiento y la actividad en los animales.
Dado que es un animal fácilmente estresable y bastante nervioso, la instalación de refugios es imprescindible. Quizás los mejores, que son sencillos y a la vez bastante estéticos, sean las cajas de madera utilizadas como nidos para pájaros, que deberán ser de gran tamaño, lógicamente. Puede ser una buena idea dejar parte del terrario en oscuras por si el animal necesita una cierta intimidad.
Alimento:
Estamos ante una especie totalmente carnívora, por lo que le ofreceremos ratones, ratas, polluelos, codornices, etc. Como alimentación adicional podemos utilizar peces de agua dulce vivos, huevo hervido, potitos de pollo o pavo, etc.
En el caso de las crías y juveniles, podemos usar langostas, cucarachas, grillos y pinkies para las primeras comidas cada día. En juveniles la frecuencia de alimentación se reduce a una vez cada dos días, mientras que en los adultos no más de dos veces por semana.
Los suplementos de calcio y vitaminas son imprescindibles, como en la mayoría de los reptiles y anfibios mantenidos en cautividad.

Reproducción:
El Varanus salvadorii sigue siendo uno de los enigmas más grandes en el mundo de los varanos. A diferencia de otros grandes varanos, cuyo proceso reproductivo es bien conocido, muy poco se sabe sobre su historia y biología. De hecho, se sabe de donde provienen y que se considera el lagarto más largo del mundo y poca cosa más. Se cree que pueden llegar a los 4-5 metros pero el mayor espécimen encontrado medía 2,65 metros (Pianka et al.2004). Precisamente por la dificultad de estudio de esta especie en estado salvaje, debemos aferrarnos a los estudios hechos en cautividad para hallar una mejor manera de entender su biología y comportamiento, también en el aspecto reproductivo.
Muy pocas veces se ha podido reproducir esta especie en cautividad, debido a la complejidad de ello, y son pocos los aficionados que lo han conseguido. Más casos ha habido en parques zoológicos e instituciones similares, pero siguen siendo casos poco más que puntuales.
Parece ser que el proceso de apareamiento en los varanos cocodrilo es bastante violento. Las heridas hechas por la hembra al macho no son un hecho extraño y son prueba de ello. En cautividad, el macho debe ser separado de la hembra inmediatamente si se observa esta actitud por parte de la hembra, trasladándolo a otra instalación.
Se dice que las hembras alcanzan la madurez sexual cuando alcanzan el metro y medio de longitud aproximadamente. El número de huevos por puesta suele ser de entre cuatro y doce, aunque en algunos casos se han observado 16-18. El periodo de incubación es de 170-205 días a unos 29ºC.
Observaciones en la reproducción por el zoo de Denver (USA)
Los dos primeros V. salvadorii llegaron a esta institución en septiembre de 1999. Fueron introducidos en recintos de cuarentena de 3 x 5 x 5 metros. Los animales tenían un peso de 500 y 700 gramos respectivamente y su edad estimada era de unos 2 años de edad aproximadamente. Otro animal fue obtenido en noviembre de 1999, pesando 600g y con una edad estimada de 3 – 5 años. Basándose en el crecimiento de cada animal y de su comportamiento se determinaron dos machos entre los ejemplares. En marzo de 2000 se quiso ver si las suposiciones eran ciertas y para ello se utilizaron varios métodos para sexar los animales. Las radiografías y ultrasonidos fueron usados para determinar el sexo de cada ejemplar, y mientras los rayos X no dieron ninguna prueba concluyente, los ultrasonidos determinaron claramente que se trataba de dos machos.
En junio del año 2000, un macho y la hembra fueron introducidos en jaulas contiguas, con una parte visible entre ambas jaulas. Durante varias semanas (a diario) se hallaron restos de sustrato en la jaula del macho. Se dedujo que el macho estaba agitado a consecuencia de que la hembra estaba ovulando y se decidió ponerlos juntos. El 2 de julio de 2000 macho y hembra fueron puestos en el mismo recinto. Inicialmente hubo algo de agresión entre ambos y se produjeron heridas por mordedura. Durante la siguiente semana fueron separados.
A principios de agosto la hembra empezó a excavar agujeros alrededor de toda la jaula, que estaba compuesta de sustrato con una profundidad de unos 75 cm. Llegados a este punto se asumió que la hembra estaba grávida, debido a su incremento de tamaño, y el macho fue retirado por miedo a que se comiera los huevos. La hembra continuó escarbando en numerosos sitios por toda la jaula hasta el 6 de Octubre del 2000, fecha en que se encontró una puesta de 7 huevos, (al día siguiente puso el octavo). El agujero donde hizo la puesta tenía una profundidad de unos 30cm y unos 20cm de diámetro. Los huevos fueron inmediatamente sacados para su incubación artificial. Sin embargo la hembra continuó con el mismo comportamiento de seguir cavando nidos, hasta el punto de llegar hasta el suelo de la jaula, que sin embargo siguió escarbando con sus garras. Al parecer la hembra adoptó este comportamiento con tal de que los supuestos depredadores no encontraran el nido original. Además, después de poner, la hembra defecó únicamente en el agujero del nido durante los próximos 3 meses, con la misma intención de camuflar el nido con el olor, ya que la hembra pasó un tiempo significativo alejada del nido mientras éste estaba expuesto.
En referencia a las puestas con éxito, se hallaron cinco huevos y dos que supuestamente fueron puestos e inmediatamente comidos. Después de la cópula, la hembra ha seguido en la instalación grande mientras que el macho ha sido introducido sólo con el objetivo de conseguir una cópula. Parece que no hay nada más en particular para estimular una cópula que no sea la introducción de un macho en el territorio de una hembra. Por lo general, en cada introducción del macho se ha conseguido una cópula, aunque no siempre ésta ha conducido al desarrollo de los huevos. Hay que tener en cuenta que las deposiciones de huevos ocurren en un periodo de 3 a 4 meses.
Cuando la hembra está cerca de hacer una puesta, se vuelve agresiva hacia los machos, persiguiéndolos, montándolos y hasta mordiéndolos, causando daños significativos. Esto no tiene porque ser algo general en los V. salvadorii, ya que en otros casos se ha observado que los machos asisten en los procesos en que la hembra va a hacer una puesta.
Las hembras mostrarán actitudes de defensa durante los meses siguientes a la puesta de huevos. Con cada observación hecha en puestas con éxito, cada vez podemos estar más cerca de entender estos fascinantes y únicos varanos. En un futuro la reproducción de estos será mucho más común y estas especies ganarán fuerza en instalaciones en cautividad, ya que en general los ejemplares nacidos en cautividad presentan un temperamento significativamente más dócil, hecho que hace más sencillo y seguro trabajar con este tipo de animales potencialmente peligrosos. Esperemos que esto incremente el número de instituciones con intención de adoptar especimenes de V. salvadorii.
Texto por: clax.
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